lunes, 20 de agosto de 2007

Declaración de un Pagano moderno

Fuente:
The Twelvefold Declaration of a Modern Pagan

.Traducido por Tassara.

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Soy un orgulloso descendiente de Antepasados Paganos viviendo en el mundo moderno. A pesar del hecho que mucha gente en el mundo occidental aceptó (o fue forzado a aceptar) mentiras que los llevaron lejos de los Dioses, yo he decidido conscientemente retornar a los Antiguos Dioses y a la visión del mundo asociada a ellos.

Como pagano en el mundo moderno, no me encuentro bajo ninguna obligación de creer y actuar exactamente como los paganos del pasado, del mismo modo que los hindúes o judíos actuales no creen y actúan exactamente como sus antiguos antepasados hicieron. El mundo cambia, y junto a un mejor conocimiento del pasado, están disponibles todavía para nosotros los antiguos patrones de creencia que son buenos y fundamentales para una relación consciente con los Dioses vivientes; conocimiento que debe ser usado. Usándolo con nuestra mejor capacidad y sabiduría, y creyendo en los Dioses con nuestro corazón al completo, nos convertimos en “paganos” ahora como cualquier otro lo ha sido, en cualquier tiempo o lugar.

Los logros culturales de nuestras abuelas y abuelos paganos deberían celebrarse como los frutos de un tiempo en el que Dioses y hombres disfrutaban de una completa comunión. Con seriedad y un estudio cuidadoso, creo en el renacimiento de estos aspectos del pasado que son necesarios y provechosos para el mundo actual, y evito las creencias modernistas o new-age que puedan dañar la dignidad de dichos aspectos. Creo también que los Dioses guían este proceso mediante la inspiración, y que la inspiración no es inferior a lo académico en la vida religiosa personal.
Como pagano moderno, hago las siguientes DOCE declaraciones:

I. No creo que la humanidad sea depravada de forma inherente o natural, ni tampoco creo ninguna doctrina que enseñe esto en ninguna de sus formas, si está relacionado con la forma de una naturaleza “pecaminosa” o “caída”. Creo que los humanos tienen potencial para odiar y amar, destruir y crear en igual medida, y que tienden a hacer lo que creen que pueden o deben. La manera más rápida de convertir a los humanos en monstruos es convencerlos de que son “pecaminosos” y depravados directamente desde la salida del útero materno.

II-Rechazo todas las religiones que enseñan acerca de la depravación de la humanidad, especialmente aquellas que claman ofrecer la “respuesta” a esta depravación o alguna forma de “salvación”. Las descarto y denuncio como agentes del miedo y el engaño, y (con sus palabras) por no compartir la Verdad. No les concederé ningún derecho a esparcir sus insidiosas creencias en ninguna sociedad en la que viva, y apoyaré todos los esfuerzos por separar sus templos e iglesias de cualquier participación en escuelas o gobiernos.

III. Soy politeísta. Creo que existen muchos Dioses y Diosas, cada uno de ellos juega un papel vital en la formación, protección, mantenimiento y armonía del mundo. De ninguna manera estos Dioses y Diosas son “aspectos” de algo más grande. Estos Dioses y Diosas surgen de la Naturaleza del mismo modo que los humanos, son algo vivo e inmortal cuyos destinos están entrelazados con el de la humanidad. Nuestros ancestros los conocían y los honraban con sacrificios y observancias religiosas, y los Dioses respondían recíprocamente con regalos. Protegieron a nuestras abuelas y abuelos y los guiaron por el camino de ser “humanos” en el mejor sentido de la palabra; les llevaron grandezas culturales y espirituales, y harán lo mismo por cualquier persona que viva hoy y se les aproxime con un corazón honesto.

IV. No creo en la idea de “personas elegidas”. Los Dioses no “eligen” a un grupo de personas por encima del resto del mundo para que reciban algún estatus especial, ni tampoco que los Dioses apoyen a un grupo por ser “mejores” que otros. Estas creencias no tienen ninguna base real. Todos los humanos venimos de la misma tierra, la misma Naturaleza. Todos los humanos se enfrentan a una sola elección: buscar una relación consciente con sus Dioses o ignorarlos (sea a través de una ignorancia voluntaria o aprendida).
Aquellos que busquen una relación con un corazón honesto recibirán el poder y la ayuda de los Dioses en sus vidas; los que no, encontrarán su camino a lo largo de la vida por sus propios méritos, inclinándose a cualquier invención que creen para reemplazar a los Dioses. La vida es más fácil con amigos como los Dioses de nuestro lado, y el camino a la otra vida también. De ninguna manero esto hace a los creyentes de los Dioses ontológicamente “mejores” que aquellos que no creen en ellos; simplemente los hace más sabios y los coloca conscientemente en compañía de lo Divino.

V. De ningún modo creo en un “Dios Único” o ningún otro “camino alternativo” monoteísta lejos de los Dioses, quienes pueden traer la verdadera sabiduría a la gente. El monoteísmo es un error, una mutilación de la verdadera Multiplicidad Divina que era conocida por todas las gentes paganas, mucho antes que algunos miembros de esas culturas se extraviaran en nociones filosóficas y abstractas de “monoteísmo” apartadas de la Verdad.

VI. Creo en los Dioses que subyacen en la Naturaleza y en los mundos que aparentemente están más allá de éste, incluyendo el mundo de los Dioses arriba y el oscuro mundo de la muerte debajo. No creo que la muerte sea el final de la vida, sino una transición hacia una nueva condición del ser.
Creo que una gran parte de los muertos se convierte en santos y moran en lo profundo con los Dioses del mundo de la muerte, y los demás difuntos desaparecen en un destino desconocido, o se unen a la compañía sagrada de los Dioses superiores. Creo que la mayor parte de muertos benditos pueden recibir todavía nuestras oraciones y están pendientes, en algún nivel, de todo lo que hacemos, así como también pueden ofrecernos su ayuda si nos abrimos a ellos.
El único destino del que podemos tener completo conocimiento -antes o después de la muerte- es el nuestro. La manera más rápida de estar junto a nuestros seres queridos después de lo que llamamos “Muerte” es estar cerca de los Dioses y amar sinceramente a otros, y no hay mucho más que decir sobre este punto. Los antiguos nos contaban que no existía nada maligno para un buen hombre en la muerte, y cualquier persona sabia debería confiar en este conocimiento.

VII. Creo que la Justicia es un poder divino y universal, y que Ella ciega a todos los humanos y cosas sintientes.
Todos deben responder a la deuda que tienen con lo Justicia, en este mundo o en cualquier otro. La Justicia no pesa lo que creíste religiosamente durante tu vida con su balanza, sólo lo que tus creencias, pensamientos y sentimientos te permitieron hacer. La medida del “juicio” no es la religión, son los hechos. La Justicia exige la devolución exacta de de lo que hacemos.

VIII. Creo que la Moralidad es universal a la humanidad, de ninguna manera “circunstancial”, “relativa” ni dictada por las fuerzas variables de tiempo y lugar.
La Moralidad está impresa de forma natural en el alma humana por los Dioses. Matar innecesariamente, enfrentarse a la dignidad de las cosas vivas, privar a las comunidades de lo que necesitan para desarrollarse en paz y salud, despojar ilegalmente a otros de sus pertenencias o de lo que necesitan para vivir libre y pacíficamente, es un error; y siempre ha sido un error en cualquier tiempo, lugar y era.

IX. Ayudar a preservar la vida, la dignididad, la comunidad y las libertades de otros es un comportamiento correcto y sagrado en cualquier tiempo, lugar o era. No creo en lo que “debiera ser correcto”; y la justicia no se basa en la ley del más fuerte sobre el débil. La Justicia y la moralidad se basan en un tratamiento y respeto recíprocos, ayuda mutua y en compartir derechos, sea entre humanos, entre humanos y la Naturaleza, o entre humanos y los Dioses. Estas cosas por sí mismas son la base para determinar quién es “bueno” y quién es ”moral”.

X. No existe una necesaria “salvación” de nuestra humanidad ni de la muerte. Ser humano y morir es nuestra parte de la vida, presdestinada e inmutable. Lo que PODEMOS esperar es la felicidad, las huellas recíprocas de hermanamiento con los Dioses y nuestros hermanos, y paz en la muerte. Podemos esperar sabiduría en la vida y sabiduría en la muerte que nos de descanso y nos coloque en la compañía de los Dioses inmortales. Estas cosas son posibles; el sabio las persigue, el necio no lo hace.

XI. Creo que la piedad personal en los Dioses, la búsqueda de la excelencia en lo que hagamos y la búsqueda por seguir viviendo en la memoria de la gente que vendrá tras nosotros son las búsquedas ideales de la humanidad.

XII. Creo que cualquiera que intente reemplazar a los muchos Dioses con una noción artificial de “un” Dios, que intente reemplazar la excelencia con falsas ideas de “pecado” y “depravación”, o que intente reclamar que la “salvación” de una persona descansa exclusivamente en la aceptación de cierto Dios o religión y la obediencia a sus dogmas, es a lo mejor un tonto que conducirá a las personas hacia un camino dañino para la mente y el cuerpo y que niega la sabiduría.

¡SALVE A LOS DIOSES!
EN DEVOCIÓN, EXCELENCIA Y VERDAD,
UN MUNDO MEJOR ES HALLADO.

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